Screenshot

Screenshot

📍 Héctor Pérez Martínez 17, Del Carmen, Coyoacán, CDMX

@boicot.cafe

Hay lugares que no necesitan anunciarse. Que simplemente están ahí, esperando que los descubras en el momento exacto en que los necesitas.

Boicot Café es uno de esos lugares.

Si alguna vez caminaste por Coyoacán con la mente en otro lado, es probable que hayas pasado justo frente a él sin siquiera voltear. Y está bien, porque Boicot no te grita. No tiene letreros llamativos ni promesas infladas. Lo que tiene es algo más difícil de conseguir: una personalidad genuina que la gente termina contándose de oído en oído, como se comparten los lugares que de verdad importan.

Desde que abrió, este pequeño rincón en el sur de la ciudad se fue convirtiendo, casi sin quererlo, en punto de reunión para quienes buscan algo más que cafeína. Estudiantes que necesitan silencio para pensar, artistas que llegan buscando inspiración y se quedan dos horas más de las que planeaban, personas que simplemente quieren sentarse en algún lugar que se sienta… real. Sin poses. Sin ruido innecesario.

El café está bien hecho, sí. Granos seleccionados, técnica cuidada, ese espresso que sabe exactamente como debe saber. Pero lo que te engancha no es solo eso. Es la luz natural que entra por las ventanas a cierta hora de la mañana. Es el mobiliario sencillo que no intenta impresionarte. Son esos detalles pequeños y urbanos que hacen que, estando adentro, sigas sintiendo el barrio. Mucha gente lo describe como “el café que se siente como casa”, y cuesta poco entender por qué.

Y su ubicación termina de redondear todo. Desde Boicot puedes caminar hasta la Plaza Hidalgo, perderte entre las calles empedradas o asomarte al Jardín Centenario sin pensarlo mucho. No es un café puesto en Coyoacán, es un café que pertenece a Coyoacán. Y eso, en este barrio tan particular, significa bastante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *