
La noche en el Museo Nacional de Historia Castillo de Chapultepec, la música se convirtió en un puente simbólico entre dos naciones. Integrantes de la organización Músicos sin Fronteras y la Orquesta Típica García Blanco ofrecieron un concierto en homenaje al pueblo de México y su solidaridad con los refugiados de la guerra civil española , recordando el 85 aniversario de la llegada de estos exiliados a territorio mexicano.
El evento, titulado “Homenaje al recibimiento de un pueblo: Eskerrik asko México”, reunión a artistas y público en torno a la memoria histórica compartida. La noche fue especial, no solo por las piezas interpretadas, sino también porque en el escenario coincidieron el tenor español Juanjo Bordes, fundador del grupo Rumbo Tijuana y promotor de la música popular mexicana en el norte de España, con el tenor mexicano Rafael Jorge Negrete, nieto del ícono de la canción Jorge Negrete. Juntos, deleitaron al público con un repertorio que incluyó temas como “Tierra mestiza”, “Tlalpan”, “Cucurrucucú paloma”, “Paloma querida” y “Dime que sí”.
Además del valor simbólico y cultural de este encuentro, el concierto forma parte de un proyecto mayor: traer a México un contenedor con instrumentos musicales que serán entregados gratuitamente a niñas, niños y adolescentes de escasos recursos. Este esfuerzo, impulsado por Músicos sin Fronteras y respaldado por la Orquesta Típica García Blanco, busca fomentar la educación artística y brindar oportunidades a jóvenes que, de otra manera, no tendrían acceso a estas herramientas creativas.
Juanjo Bordes reconoció que el proyecto enfrenta “pequeños problemas” debido a la cantidad de instrumentos y la inversión necesaria para trasladarlos, sin embargo, subrayó que existe la certeza de que llegarán a México. La iniciativa responde a la convicción de que la música puede transformar vidas y ofrecer un futuro distinto a las nuevas generaciones.
El tenor mexicano Rafael Negrete destacó la importancia de recordar a los niños que, décadas atrás, huyeron de la guerra y encontraron en México un hogar. También resaltó el aporte de intelectuales, maestros y artistas españoles que enriquecieron la cultura nacional.
Para ambos tenores y la orquesta, la música fue el vehículo ideal para honrar la memoria, estrechar lazos y demostrar que el arte es una herramienta poderosa. En sus palabras, la música “es el mejor puente de solidaridad y memoria entre ambos pueblos” , brindando a las nuevas generaciones la oportunidad de aprender y desarrollarse en un entorno más creativo y humano.