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Una decena de extrabajadoras y extrabajadores del Sanatorio Trinidad se manifestaron
Una decena de extrabajadoras y extrabajadores del Sanatorio Trinidad se manifestaron por segunda vez frente al hospital, exigiendo el pago de sueldos, bonos y prestaciones laborales que les adeudan desde hace más de un año y durante la protesta, enfrentaron directamente a la administradora del hospital, Adriana Beltrán Mallén, a quien acusan de encabezar despidos injustificados y permitir irregularidades médicas dentro del centro de salud.
Beltrán Mallén salió a encarar a los manifestantes y aseguró que tiene “disposición de pagar”, pero que el hospital “carece de recursos económicos” para hacerlo. Sin embargo, fue confrontada por la enfermera Pamela Vega, quien desmintió sus declaraciones de que fueron ellas quienes solicitaron la rescisión de la relación laboral.
“Nosotros no pedimos la rescisión de la relación, acudimos a la Junta Local de Conciliación y Arbitraje buscando una solución mediante el diálogo, no un despido”, dijo, mostrando el documento oficial con fecha del 25 de marzo, que convocaba a una “Audiencia de Conciliación Prejudicial”.
Al día siguiente de esa audiencia, el personal afectado fue bloqueado de su lugar de trabajo. Las trabajadoras y trabajadores presentaron incluso una imagen de la orden enviada por Alma Sigalas Chicas, directora de Recursos Humanos del Sanatorio, instruyendo al personal de seguridad a impedir el ingreso a los trabajadores “dados de baja” ese mismo día, configurándose así el despido injustificado.
“Fuimos despedidas por exigir que se nos pagaran los bonos trimestrales a que teníamos derecho porque están en el contrato colectivo, los vales de despensa, el fondo de ahorro y nuestros salarios en tiempo y forma”, denunció María del Carmen Sánchez, extrabajadora con casi 14 años de antigüedad.
Y si se dio la conciliación y el acuerdo de pago por apenas una cuarta parte de lo que en realidad les correspondía, dijo María del Carmen Sánchez, fue porque “tenemos necesidad, somos cabeza de familia y tenemos responsabilidades diarias que resolver”, le espetó en la cara.
Además de las irregularidades laborales, las y los manifestantes insistieron en que el Sanatorio operó durante al menos año y medio con quirófanos clausurados por Cofepris, realizando cirugías clandestinas sin condiciones sanitarias adecuadas, lo que habría provocado graves daños a la salud de pacientes, por lo que fue cerrado luego del aviso que recibieron de algún funcionario de la Cofepris, de que harían una inspección tras una denuncia pública de lo que allí ocurría.
También denunciaron los extrabajadores que el hospital introdujo medicamentos sin responsable farmacéutico, operando en total impunidad con la total complacencia de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
A pesar de existir una clausura de los quirófanos y una “suspensión de trabajos y servicios de este establecimiento” girada el 24 de septiembre de 2024, el Sanatorio Trinidad sigue en funciones como consultas y otros, como se podrá ver, ya que las instalaciones, si bien ya no albergan pacientes en hospitalización y cirugías que han sido trasladadas al hospital San Luis, si ofrece otros servicios.
A pesar de que desde octubre de 2023 se giró una orden de clausura de quirófanos y el 24 de septiembre de 2024 se pegó una “suspensión de trabajos y servicios de este establecimiento”, el Sanatorio Trinidad continúa operando, brindando consultas médicas y otros servicios. Aunque las instalaciones ya no albergan pacientes hospitalizados ni se realizan cirugías —las cuales han sido trasladadas al Hospital San Luis—, el sanatorio permanece activo en otras áreas de atención.
Durante la protesta, pancartas con frases como “Adriana mentirosa, cínica, ratera”, “No sabes nada de administración, retírate” y “Te manejas con puras mentiras”, evidenciaron el hartazgo de los manifestantes, quienes anunciaron que continuarán movilizándose hasta que se les pague lo que por ley les corresponde.
De hecho, los trabajadores dijeron que ese nosocomio funcionó bien durante muchos años y llegó a ser un referente en la zona de hospitales de la Colonia Roma, pero cuando llegó la nueva administración todo se vino abajo en dos años y medio, desde que está Beltrán Mallén al frente.
“¿Dónde están las autoridades? ¿Por qué nadie actúa? No solo violaron nuestros derechos laborales, también los derechos de los pacientes. Seguiremos alzando la voz”, sentenció Sánchez.